Fibromialgia (II). Tratamiento.

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En la actualidad no hay ningún tratamiento curativo para la fibromialgia, pero sí muchas medidas que alivian los síntomas y mejoran la calidad de vida:

Calor:

El calor alivia el dolor. Son recomendables los baños y duchas de agua caliente, calor local mediante lámparas de calor mediante cojines térmicos, mantas eléctricas, compresas calientes en las zonas dolorosas. Los masajes e hidromasajes suaves mejoran los cuadros dolorosos ya que ayudan a relajar los músculos y aumentan el riego sanguíneo.

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El calor y los masajes suaves relajan los músculos, aumentan el riego sanguíneo y calman el dolor.

Higiene del sueño:

Mantener buenos patrones de sueño, horarios regulares, paseos o ejercicio ligero por las tardes, tomar infusiones calientes antes de acostarse, cenas ligeras, evitar las bebidas excitantes (café, bebidas alcohólicas) y las comidas copiosas o muy condimentadas.

El sueño siempre es fundamental para cuidar nuestra salud

Dormir bien siempre es fundamental para cuidar nuestra salud

Control del estrés:

Evitar situaciones estresantes, hacer ejercicios de respiración y de relajación, practicar yoga, qi gong, tai chi, etc, cualquier técnica que armonice cuerpo, mente y emociones.

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Aprender a manejar y reducir el estrés disminuirá la tensión emocional y los síntomas

Mantenimiento de la vida social:

Si bien hay momentos en los que los cuadros dolorosos dificultan continuar la actividad social habitual, es muy importante mantenerla en la medida de lo posible, evitando el aislamiento social y el reposo excesivo que pueden aumentar la depresión.

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La comprensión y el apoyo de las personas cercanas es clave. Evitar las situaciones que originen malestar o estrés, rodearse de personas con las que sentirse a gusto y realizar actividades agradables es básico para afrontar la enfermedad.

A nivel físico:

Hacer ejercicio físico y mantener un tono muscular adecuado. Se recomienda mantenerse tan activo como sea posible, evitando la sobreactividad o exceso de ejercicio puntual que pueden provocar un exceso de cansancio o dolor durante varios días.

El ejercicio físico mejora el estado de ánimo, la calidad del sueño, el estado musculotendinoso y osteoarticular, fortalece el sistema inmune, acelera el metabolismo y los niveles de colesterol “bueno” (HDL).

Realizar estiramientos ayuda a aliviar la tensión, los espasmos musculares, aumentan la flexibilidad, y pueden realizarse con un especialista o en casa. Un ejercicio casero y eficaz es estirar sobre una pelota hinchable muy grande en la que puedan extenderse en varias posturas para estirar y fortalecer los músculos encogidos.

Lo más difícil de mantener es la constancia, pero hay infinidad de ejercicios beneficiosos para estos pacientes, siempre y cuando estén supervisados por un profesional y se adapten a las circunstancias individuales de cada uno.

Lo más difícil de mantener es la constancia, pero hay infinidad de ejercicios beneficiosos para estos pacientes, siempre y cuando estén supervisados por un profesional y se adapten a las circunstancias particulares de cada uno.

Se aconseja el ejercicio físico aeróbico poco intenso, como la natación, ejercicios en el agua o bicicleta estática a velocidad e intensidad controladas y adecuado a cada paciente según sus características individuales. Con este tipo de ejercicio evitamos la atrofia muscular y favorecemos la circulación sanguínea en los músculos y tejidos conectivos para incrementar la fuerza y la resistencia.

Al comenzar a realizar ejercicio puede producirse un poco de dolor muscular. Si el dolor es intenso es indicativo de que se ha realizado un esfuerzo físico excesivo y deberá disminuir la frecuencia o intensidad. Progresivamente aparecerá el efecto beneficioso del ejercicio físico y mejorará el estado general, disminuyendo el dolor y aumentando la resistencia al ejercicio y a los esfuerzos. El objetivo en tiempo sería alcanzar unos 60 minutos 3-4 veces a la semana.

Otro factor a tener en cuenta es la reeducación postural, para eliminar los malos hábitos acumulados a lo largo de la vida que aumentan el dolor.

¡Cuidado con las posturas! Y no sólo en pacientes de fibromialgia...

¡Cuidado con las posturas! Y esto va para todos, no sólo para personas con fibromialgia…

Terapia ocupacional:

Cuando las tareas o condiciones en el lugar de trabajo (asientos incómodos, movimientos repetitivos…) contribuyen al dolor, se puede acudir a un terapeuta ocupacional que sugerirá y diseñará los cambios oportunos.

Alimentación terapéutica:

Es esencial un plan de nutrición específico para cada paciente. No existe una “dieta milagrosa” para la fibromialgia pero es evidente que lo que lo que comemos repercute en nuestro bienestar físico, emocional y mental. Una alimentación desequilibrada siempre empeorará cualquier cuadro clínico.

"Somos lo que comemos"

“Somos lo que comemos”

Del papel fundamental de la alimentación en la fibromialgia hablaremos más adelante en esta web.

Terapia de apoyo psicológico cognitivo-conductual:

Conocer la enfermedad y los síntomas de cada caso, aprender a identificarlos y controlarlos, manteniendo una actitud positiva es muy importante para afrontar la enfermedad, no sólo para el enfermo sino también para los familiares. Una persona con mentalidad victimista, negatividad o desesperanza es más probable que no mejore, por eso es imprescindible mantener el ánimo.

Puede ponerse en contacto con asociaciones de pacientes de fibromialgia que tienen la posibilidad de ayudarle y orientarle. Existe mucha falta de información e incomprensión en el ámbito familiar, laboral y social, por ello es también fundamental que las personas que conviven con el paciente conozcan la enfermedad y colaboren, facilitando el mantenimiento del ritmo de vida, de la actividad social, la realización de ejercicio físico o el control de la dieta alimenticia.

Tratamiento farmacológico:

Existen diversos medicamentos que pueden ayudar a mejorar algunos síntomas. Siempre deben de seguirse las indicaciones del médico y evitar la automedicación. Entre estos medicamentos se encuentran algunos analgésicos, antiinflamatorios, relajantes musculares, antidepresivos y ansiolíticos.

No funcionan igual en todos los casos, por eso el tratamiento debe ser también personalizado para cada paciente y reevaluado periódicamente para evitar tolerancias y efectos secundarios.

Cuantos menos fármacos sean necesarios, tanto mejor

Cuantos menos fármacos sean necesarios, tanto mejor

Es muy importante NO ABUSAR de la medicación ya que esto a la larga empeora el cuadro clínico.

Acupuntura y técnicas relacionadas:

Cada día más enfermos de fibromialgia se someten a estas técnicas como tratamiento complementario, combinado con el resto de medidas terapéuticas, y se benefician de sus resultados.

Carecen prácticamente de efectos secundarios y contribuyen mucho a mejorar la calidad de vida del paciente y a disminuir el consumo de fármacos, lo cual es especialmente útil para aquellos que presentan contraindicaciones, alergias, o no toleran algunos tipos de medicación.

Dra. Raquel Vélez Vázquez (colegiado nº 29/2909119)
Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
Especialista en Acupuntura Médica
Máster en Acupuntura Tradicional China y Moxibustión por la Univ. Pablo de Olavide (Sevilla)
Especialista en Acupuntura y Moxibustión por el Tercer Hospital de la Universidad de Ciencias Médicas de Beijing (República Popular China)