¿Miedo a las agujas?

Miedo a las agujas

Todos tenemos cierto respeto a las agujas. Es una reacción natural del ser humano ante un posible peligro. Nuestra mente asocia, de inmediato, objeto punzante con dolor. Es instintivo, y pone a nuestro organismo en situación de alerta.

Casi el 10 % de la población sufre belonefobia o fobia a las agujas, que es el miedo extremo, irracional, incontrolable a las agujas principalmente pero, también, a cualquier objeto punzante o cortante como alfileres, cuchillos, navajas o sierras.

La verdadera fobia se manifiesta en situaciones que no constituyen una amenaza real para la persona, por ejemplo, someterse a una extracción sanguínea para un análisis, o ver a otro manipulando determinados instrumentos. El individuo puede sufrir palidez, sudoración, mareo, visión borrosa, zumbidos en los oídos, náuseas, hipotensión, desvanecimiento, e incluso, desmayo. En casos graves, que requieren atención profesional especializada, esta fobia dificulta que el paciente pueda someterse a determinados procedimientos médicos y limita actividades de su vida cotidiana.

A estas personas no se les debe administrar, ni lo solicitarán por motivos obvios, tratamientos mediante acupuntura pero, ¿qué ocurre con ese sector de la población más “aprensivo” que duda si acudir o no a sesiones de acupuntura simplemente por el temor que le producen las agujas?

Casi el 10 % de la población sufre fobia a las agujas

Casi el 10 % de la población sufre fobia a las agujas

Es una de las preguntas más frecuentes que nos formulan antes de iniciar un tratamiento: “¿oiga, pero esto duele?”

La inserción de agujas de acupuntura, en la mayoría de los casos, no duele. Durante unas milésimas de segundo, podemos notar que penetran en la piel, pero esa sensación no tiene nada que ver con la que producen las agujas empleadas para extracciones sanguíneas o para la administración de medicamentos o vacunas.

Su grado de percepción dependerá de varios factores como la susceptibilidad y constitución individual, el nivel de tensión o nerviosismo que tenga el paciente en el momento de la puntura (es muy habitual que si se llega a consulta acelerado o tras un día especialmente estresante o complicado, se noten más las agujas), de la profundidad, o la localización del punto sobre el que actuemos, ya que existen regiones corporales más sensibles, por ejemplo, manos, pies, cara o abdomen.

Algunos pacientes ni siquiera lo notan, es más, resulta frecuente experimentar una suave y placentera sensación de pesadez, hormigueo o leve corriente en el lugar de la punción denominada sensación acupuntural o deqi.

Y es que existen considerables diferencias entre las agujas de acupuntura y las agujas hipodérmicas.

Distintos tipos de agujas hipodérmicas

Distintos tipos de agujas hipodérmicas

La aguja de acupuntura consta de 4 partes que conforman una única pieza: cabeza, mango, cuerpo y punta.

La aguja de acupuntura consta de 4 partes que conforman una única pieza: cabeza, mango, cuerpo y punta.

En primer lugar, el espesor de las agujas de acupuntura es muy inferior al de las agujas hipodérmicas: hasta 100 veces menor. En nuestra consulta solemos usar agujas de 0.25 mm de grosor, de longitud variable, de acero inoxidable quirúrgico, estériles, desechables y con un revestimiento de silicona que hace aún más fácil y suave su deslizamiento a través de los tejidos, sin engancharse, evitando así el dolor.

Además, sus bordes no son cortantes. Se trata de agujas filiformes perfectamente pulimentadas que terminan en punta, a diferencia de las biseladas agujas hipodérmicas. La precisión del afilado progresivo permite su aplicación indolora.

Por otro lado, no están huecas ni se administra a través de ellas ningún tipo de sustancia como ocurre con el resto de agujas de uso clínico.

Calibre de una aguja de acupuntura comparado con el de una aguja de coser, una aguja hipodérmica y una cerilla.

Calibre de una aguja de acupuntura comparado con el de una aguja de coser, una aguja hipodérmica y una cerilla.

Aguja de acupuntura y clip

Aguja de acupuntura y clip

Debido a su reducidísimo grosor y a las demás características que hemos mencionado, lo habitual es que con la puntura ni siquiera se sangre salvo, en alguna ocasión, por rozar inevitablemente pequeños capilares. Cuando esto ocurre el sangrado es de mínima magnitud, apenas una gota de sangre, siempre que el paciente no padezca ningún trastorno de la coagulación ni esté recibiendo ningún fármaco antiagregante o antigoagulante, información que recogemos cuidadosamente durante la historia clínica de la primera consulta y que tenemos en cuenta a la hora de planificar los tratamientos individualizados.

Aguja de acupuntura insertada en la piel

Aguja de acupuntura insertada en la piel

Es importante señalar que si existen puntos especialmente molestos para el paciente, podemos sustituirlos por otros con similar eficacia. Nosotros somos los primeros interesados en que las sesiones sean lo menos traumáticas y más relajantes posible para nuestros pacientes, y adaptamos la práctica de estas técnicas a sus condiciones particulares.

Esperamos haber aclarado alguna de sus dudas con respecto a esta cuestión y, si en su caso están indicados, les animamos a probar nuestros tratamientos sin que el miedo a las agujas sea un obstáculo para ello.

 

Dra. Raquel Vélez Vázquez (colegiado nº 29/2909119)
Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
Especialista en Acupuntura Médica
Máster en Acupuntura Tradicional China y Moxibustión por la Univ. Pablo de Olavide (Sevilla)
Especialista en Acupuntura y Moxibustión por el Tercer Hospital de la Universidad de Ciencias Médicas de Beijing (China)