Dolor crónico y dolor agudo (I)

dolor crónico y agudo

La diferencia entre dolor crónico y dolor agudo no es una mera cuestión temporal.

Podríamos decir que la sensación dolorosa surge a partir de la estimulación de una serie de receptores específicos que existen en los tejidos y, desde ahí, la señal se transmite a la corteza cerebral a través de las distintas vías del sistema nervioso periférico y central.

dolor transmisión

Transmisión del dolor

El dolor agudo es la consecuencia inmediata de una lesión en los tejidos. Se trata de un mecanismo de defensa que nos avisa para proteger la zona afectada y evitar que nos hagamos más daño. Es una señal de alarma que moviliza a quien lo siente, un elemento esencial para el diagnóstico del problema, remite con el tratamiento adecuado y cumple una función beneficiosa para el organismo.

El dolor crónico no posee función protectora útil y más que un síntoma puede considerarse una enfermedad. Puede perpetuarse en el tiempo después de una lesión o, incluso, en ausencia de ella. Suele ser refractario a los tratamientos, se asocia a importantes síntomas psicológicos (alteraciones del estado de ánimo, ansiedad, depresión…) e interfiere en la calidad de vida del paciente a todos los niveles con enormes consecuencias no sólo para él sino también para su familia, entorno cercano y toda la sociedad.

Con frecuencia se piensa que la intensidad de dolor está en relación con la gravedad de la lesión y que cuanto mayor sea ésta, más fuerte será la estimulación de los receptores periféricos y más intensa la señal que recibe el cerebro a través del sistema nervioso. Esto suele ser válido en las situaciones de dolor agudo pero casi siempre es falso en el dolor crónico, pues la transmisión de la señal dolorosa sufre una serie de modificaciones a lo largo de su recorrido pudiendo ser aumentada o disminuida dependiendo de multitud de factores del propio organismo o externos.

escala EVA dolor evaluación

Escala analógica visual (E.V.A.) de evaluación del dolor

Por tanto, el dolor crónico depende de la intensidad del estímulo doloroso, de la interacción del estímulo con una serie de circuitos que lo modulan a lo largo de su camino hacia el cerebro y, lo que es más importante, depende de gran variedad de comportamientos y estrategias aprendidas que pueden aumentarlo o reducirlo.

No todas las personas sienten ni reaccionan de la misma manera ante el dolor. En la percepción del dolor intervienen factores culturales, psicológicos, creencias, aspectos anatómicos y fisiológicos individuales, sentimientos, emociones, conocimientos, actividad física, estado de ánimo, estilo de vida, experiencias personales previas, etc.

La percepción del dolor crónico es el resultado de un complejo y elaborado proceso propio de cada uno en el que numerosos factores interaccionan entre sí. Por eso, ante cuadros “similares” podemos encontrar personas con una conducta dolorosa mínima o ausente y otras seriamente incapacitadas para las actividades de su vida cotidiana. Así que requiere un abordaje biopsicosocial que evalúe detenidamente todos sus componentes para determinar el papel de cada uno en el mantenimiento del trastorno y poder elaborar un tratamiento “a medida”.

 

Dra. Raquel Vélez Vázquez (colegiado nº 29/2909119)
Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
Especialista en Acupuntura Médica y Medicina Tradicional China
Máster en Acupuntura Tradicional China y Moxibustión por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla)
Especialista en Acupuntura y Moxibustión por el Tercer Hospital de la Universidad de Ciencias Médicas de Beijing (República Popular China)