¿Cómo vives el dolor?

dolor crónico

Cada persona se comporta de una manera diferente ante el dolor crónico. El modo de afrontarlo depende de muchas variables que tienen que ver con nosotros y todo lo que nos rodea. Es imprescindible conocerlas para poder ayudar a cualquier persona con este problema.

El dolor crónico desencadena una potente cascada de emociones, sentimientos y pensamientos: miedo, incertidumbre, enfado, impotencia, nerviosismo, ansiedad, incomprensión, aislamiento, depresión…

La manera de percibirlo y reaccionar ante él viene determinada por nuestra personalidad, nuestros afectos, por cómo nos encontremos a nivel físico y emocional en ese momento, las experiencias vividas en el pasado, nuestras creencias, la capacidad que tengamos para reconocer, aceptar y expresar emociones… ¡un sinfín de factores!

Algunas personas convierten el dolor crónico en una “forma de vida”. Inconsciente o conscientemente lo emplean para obtener ciertos “beneficios” – llamar la atención, sentirse queridos, manipular o castigar a otros sin sentirse culpables, huir de obligaciones, disponer de una excusa para no actuar o enfrentarse a aquello que les da miedo – que perpetúan el rol de enfermo/víctima, eludiendo su responsabilidad sobre lo que les ocurre y haciendo fracasar cualquier oportunidad que se presente para salir de esa situación. Permanecer así es más “cómodo” que tomar el control de su vida y actuar para intentar encontrarse mejor.

Otras veces, el dolor sirve para manejar sentimientos perturbadores manteniéndolos fuera de la conciencia, desplazando la ansiedad (que sería un dolor emocional), debida por ejemplo a un sentimiento de abandono, a realidades más concretas y soportables (dolor físico).

El dolor también puede tener una función de identidad. Hay pacientes que sienten su realidad interna confusa y el rol de enfermo les aporta una identidad concreta a partir de la cual relacionarse y situarse en la realidad.

Es muy importante analizar las conductas causadas por el dolor y las consecuencias que generan. Habría que centrarse en eliminar la queja y las conductas de evitación, enseñando técnicas de afrontamiento y habilidades para generar soluciones ante los problemas que se presenten. Todo esto potencia la autoconfianza, mejora el estado de ánimo y contribuye a que el paciente pueda seguir realizando sus actividades cotidianas.

Como vemos, no es suficiente intentar combatir el dolor como un simple síntoma, sino que es imprescindible enseñar estrategias para mejorar la calidad de vida de estas personas. Lo primero que necesitamos es conocerlo bien, saber en qué situaciones cambia y de qué manera, o cómo le afectan los distintos estados de ánimo. El segundo paso será tratar de modificar pensamientos, hábitos, actitudes, comportamientos, etc, para vivir adaptándose a él.

No se trata de resignarse, sino de aceptar aquello que no está en nuestras manos cambiar y aprender a manejar aquello que sí podemos controlar. Pero tampoco podemos olvidar que hay personas para las cuales el dolor crónico enmascara realidades psicológicas o sociales más dolorosas aún.

Sería bueno que toda persona con este problema o con un familiar que lo sufra, le echase un vistazo a este vídeo de la Sociedad Española del Dolor (SED), con la voz de Ramón Langa, que resume en 5 minutos qué es el dolor crónico y cómo actuar ante él:

https://www.youtube.com/watch?v=JYA_mrNuLz0&feature=youtu.be

 

Dra. Raquel Vélez Vázquez (colegiado nº 29/2909119)
Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
Especialista en Acupuntura Médica y Medicina Tradicional China
Máster en Acupuntura Tradicional China y Moxibustión por la Univ. Pablo de Olavide (Sevilla)
Especialista en Acupuntura y Moxibustión por el Tercer Hospital de la Universidad de Ciencias Médicas de Beijing (China)