Cómo nos afecta el otoño

otoño

Cada estación tiene su particular clima y a nosotros, como parte de la naturaleza, nos afectan los cambios que se producen en ella.

La medicina tradicional china emplea la teoría de los 5 elementos para explicar los fenómenos que ocurren en la naturaleza, cómo influyen en nuestro organismo y las relaciones que guardan entre sí los distintos órganos del cuerpo. Según esta teoría al otoño le correspondería el elemento metal cuyas características fundamentales son purificar, aclarar, descender, robustecer, astringir.

El otoño es la época de dejar ir, de desprendernos de aquello que no necesitamos, tanto material como emocional, igual que los árboles se despojan de sus hojas. Es tiempo de mirar en nuestro interior, diferenciar lo útil de lo inútil, establecer prioridades y soltar lastres, alejar pensamientos tóxicos o negativos que nos causan sufrimiento y nos frenan. También es tiempo de cosecha. Tenemos que prepararnos, reunir energía y fortaleza para afrontar el frío invierno. Es un buen momento para desintoxicarnos y aumentar nuestras defensas.

Los órganos relacionados con el elemento metal, y por tanto con el otoño según la medicina tradicional china, son los pulmones y el intestino grueso. Ambos poseen funciones purificadoras o de limpieza. Los pulmones purifican el aire extrayendo el oxígeno y expulsando el dióxido de carbono. El intestino grueso se encarga de completar la absorción de agua y nutrientes de los alimentos y eliminar los productos de desecho.

Estos órganos son más vulnerables en otoño, por eso es más probable que padezcamos resfriados, tos, congestión nasal, dolores de garganta, alergias, estreñimiento, diarrea o dolor abdominal. Es conveniente tomar una serie de precauciones para no enfermar.

teoría de los 5 elementos

¿Qué enfermedades son más frecuentes en otoño?

  1. Catarros e infecciones respiratorias. Las temperaturas oscilan mucho a lo largo del día, hace fresco por la mañana y por la noche pero calor a mediodía. Nos pasamos el día poniéndonos y quitándonos capas de ropa y tendemos a cerrar más las ventanas para evitar el frío y el viento del exterior. La bajada de temperaturas, la humedad de las lluvias y el viento hacen más probable que nos resfriemos, y pasar más tiempo en espacios cerrados favorece que nos contagiemos unos a otros.
  2. Gripe. El virus de la gripe ataca típicamente en otoño e invierno en regiones templadas como la nuestra, por eso es la época en la que se ponen en marcha las campañas de vacunación para las personas con más riesgo. Las circunstancias que favorecen su propagación son las mismas mencionadas antes.
  3. Rinitis alérgica y asma. Aunque las alergias causadas por ácaros, moho y hongos pueden darse en cualquier época del año si existen las condiciones ambientales necesarias, en otoño, el aumento de humedad, el frío y la disminución de la ventilación del interior de las casas ocasionan un agravamiento de los síntomas y aumento de las crisis. El órgano de los sentidos que, según la medicina tradicional china, tiene que ver con el otoño es la nariz.
  4. Tristeza otoñal o trastorno afectivo estacional. Factores como la vuelta a la rutina tras el verano, el frío, la lluvia o la disminución de horas de luz hacen que muchas personas experimenten cierta apatía, mal humor, irritabilidad, tristeza o melancolía en otoño. Al reducirse las horas de luz solar se incrementa la secreción de melatonina, lo que hace que sintamos la necesidad de dormir más, y disminuye la secreción de serotonina, la llamada “hormona de la felicidad” debido al importante papel que ejerce en el estado de ánimo. La emoción asociada al otoño según la medicina tradicional china es la melancolía.

Para la medicina tradicional china, los factores ambientales que pueden causar enfermedad asociados al otoño son la humedad (ésta más bien al final del verano) y la sequedad. Sabemos que las personas con problemas articulares empeoran cuando aumenta la humedad o llueve y este fenómeno tiene su explicación científica. La humedad también se relaciona con cansancio, pesadez, eccemas, legañas y secreciones en general, retención de líquidos, edemas, heces más blandas o pastosas, dolor abdominal, cistitis, cólicos nefríticos. La sequedad propia del otoño origina nariz, boca, garganta y labios secos, tos irritativa, obstrucción nasal, piel agrietada, heces duras.

Los cambios climáticos de cada estación influyen en nosotros más de lo que creemos y aunque no podemos evitarlos, sí podemos protegernos de ellos tomando una serie de medidas. En la próxima entrada te contaremos cómo prevenir las enfermedades del otoño, aunque a estas alturas quizás ya sea un poco tarde…

 

Dra. Raquel Vélez Vázquez (colegiado nº 29/2909119)
Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
Especialista en Acupuntura Médica y Medicina Tradicional China
Máster en Acupuntura Tradicional China y Moxibustión por la Univ. Pablo de Olavide (Sevilla)
Especialista en Acupuntura y Moxibustión por el Tercer Hospital de la Universidad de Ciencias Médicas de Beijing (China)